Piensos y etiquetado, claves para una correcta interpretación

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Piensos y etiquetado, claves para una correcta interpretación
2018-04-19

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Al igual que ocurre cuando elegimos los alimentos que vamos a consumir en nuestro día a día, a la hora de elegir el alimento para nuestro compañero, ya sea canino o felino, es muy importante tener en cuenta las etiquetas. El saber interpretarlas y comprenderlas nos va a ser de gran ayuda para poder elegir el alimento más adecuado.

En el mercado de las dietas comerciales para animales existe una gran variedad de marcas internacionales y de productores locales. Nos encontramos ante el panorama más variado de la historia en cuanto a dietas comerciales, pero a pesar de estar en la era de internet y de la información, existe un gran desconocimiento acerca de estos productos, sus componentes, beneficios e inconvenientes.

El primer dilema que nos surge es en la elección entre dieta casera o comercial. Los beneficios de las dietas comerciales frente a las dietas caseras suelen ser, sobre todo su facilidad de uso y un precio más económico. Además, podemos comprobar de manera rápida y precisa su composición nutricional frente a una dieta casera, más problemática en cuanto a composición, posibles déficits nutricionales y toxicidad de algunos de sus componentes.

En caso de optar por una alimentación casera, debemos de tener en cuenta que estas deben ser siempre realizadas y formuladas por un veterinario experto en nutrición animal.

En cuanto a las dietas comerciales lo primero que debemos tener claro a la hora de elegir el alimento es si se trata de un alimento "completo" o "complementario". Un alimento completo está formulado para cubrir las necesidades nutricionales de cualquier perro o gato por sí solo. Es decir, si administramos este alimento de manera exclusiva podemos estar tranquilos de que a nuestro animal no le van a faltar ningún tipo de nutriente y se lo vamos a estar dando en la cantidad correcta para cubrir sus necesidades energéticas. Esto no es así con los alimentos "complementarios" ya que no están destinados a cubrir las necesidades nutricionales de un perro o gato por sí mismos (suelen ser snacks, chuches y alimentos húmedos complementarios).

Lo segundo que deberíamos tener en cuenta es la clasificación del alimento según el estado fisiológico al que va a estar destinado, es decir, si es para cachorro, para adulto joven, para adulto senior...

También pueden clasificarse según el grado de actividad o estilo de vida del animal. Esto es importante porque va a variar la composición de manera notable y lo va a convertir en apto o no apto para nuestro animal. Por ejemplo, no nos va a servir el mismo pienso que usamos para nuestro perro de 6 años para alimentar a nuestro cachorro de 5 meses, ya que sus requerimientos energéticos y nutricionales no son los mismos. No usamos la misma energía o nutrientes para mantenernos sanos una vez terminado nuestro desarrollo que cuando estamos en plena fase de crecimiento.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, vamos a profundizar un poco más en el etiquetado de las dietas. Teniendo en cuenta que una etiqueta es un documento legal, como tal, esta debe aportar cierta información de manera obligatoria según los organismos reguladores de la UE. Vamos a ver cuáles son los requerimientos legales de un correcto etiquetado y cuál es su significado.

En toda etiqueta siempre deberemos encontrar la siguiente información:

 

1 -Nombre del producto:


Parece algo obvio, pero cada tipo de comida debe llevar su nombre específico para diferenciarlos de otras variedades de la misma marca. El nombre del producto nos dará una idea aproximada de la composición del producto. Esto es fundamental ya que según la denominación, hay obligación real de cumplir ciertos requisitos. Por ejemplo, si un producto se llama “Pollo para perros” al menos el 95% del peso total del alimento usado para su realización (sin contar la humedad o el agua utilizada para su procesado) deberá ser pollo y en el producto final este porcentaje no podrá ser menor del 70% (esta vez incluyendo la humedad o el agua del procesado).

Si nos encontramos con un producto cuyo nombre sea “Receta a base de Pollo” o “Estofado de Ternera, pavo y pollo” al menos el 25% (sin incluir el agua, ya sabéis…) de los ingredientes usados en la elaboración deberán ser los nombrados y NO menos del 10% deberán de encontrarse en el producto final después de la elaboración (y siempre en cantidades en orden decreciente a su nomenclatura, es decir, el estofado debe llevar principalmente ternera, después lo más abundante debe ser el pavo y por último el pollo). Además ninguno de los ingredientes de la receta debe aparecer en un porcentaje menor al 3% en el producto final.

Cuando el producto aparezca bajo la denominación “Comida para gatos CON pollo” o “Receta de merluza CON patatas” ninguno de los ingredientes que sigan a la palabra “con” deben encontrarse al menos en un 3% en el producto final.
Por último estarían los alimentos con denominaciones como “sabor a” o “aroma de” de los cuales mejor no hablaremos ya que su composición puede asustar hasta al lector más experimentado en alimentos para animales (con esto ya os podéis hacer una idea).

 

2 -Peso neto del producto:


En cualquier etiquetado legal debe aparecer el peso total del producto que estamos adquiriendo. Si en el envase no aparece… mejor no comprarlo.

 

3 -Nombre y dirección del fabricante:


Deben figurar todas las empresas que han tomado parte en el elaborado del alimento. Suele haber algo de confusión entre “elaborado por…”, “distribuído por…” o “elaborado para…”. Suelen ser de mayor calidad y fiabilidad aquellas marcas que producen, envasan y distribuyen por sí mismas ya que nos asegura que detrás del producto final hay un trabajo exhaustivo en investigación y formulación del alimento, así como en la consecución de proveedores de materias primas de calidad. El presupuesto destinado a marketing y difusión comercial de las dietas para perros y gatos suele ser inversamente proporcional a la calidad del alimento, aunque esto ya es una opinión muy personal.

 

4 -Lista de ingredientes:


La regla fundamental que debe respetar cualquier listado de ingredientes es muy simple. Los ingredientes deben estar ordenados de mayor a menor según la cantidad presente en el alimento. Es decir, el primero en aparecer en la lista será el más abundante, si nuestro alimento es de pollo, lógicamente, el primer ingrediente en la lista deberá ser el pollo… pero esto no siempre se cumple.
Podríamos ahondar en este apartado, pero esto daría para otro post, así que estad atentos a las novedades en la sección de artículos de nuestra web. 


5 -Especie de destino:

 

¿Simple no?, la de perros para perros y la de gatos para gatos. Si en la etiqueta o el envase no viene reflejado… mejor no comprarla.

 

6 -Componentes analíticos:


Los fabricantes están obligados solamente a declarar cuatro componentes, la proteína bruta, la grasa bruta, la fibra bruta y las cenizas brutas (en % de materia fresca). La humedad solamente es obligatoria si supera el 14%. Cualquier otro nutriente que se declare en este apartado es de manera meramente voluntaria y no cumple más propósito que el de hacer más atractivo el producto al comprador (el típico “Ahora con más hierro” o “Fuente extra de fósforo”).

La mayoría de las personas usan este apartado para realizar comparaciones entre distintas dietas o casas comerciales, pero hay que recordar que el porcentaje de inclusión de estos componentes no nos indica en absoluto la calidad del alimento o el valor nutricional de éste. Es el problema de comparar diferentes recetas, basándonos solamente en el grado de humedad, fibra y proteína sin fijarnos en las diferentes fuentes de proteína, fibra o grasa que usa cada fabricante.

Vamos a poner un ejemplo práctico. Si yo fabrico un alimento para perros con una fuente de proteínas de baja calidad, que va a dejar mucho residuo seco (cenizas) tras la deshidratación, y añado poca cantidad de fibra, pero mi competidor fabrica un alimento con una excelente fuente de proteínas, que deja poco residuo seco, necesitará añadir una mayor cantidad de fibra al alimento para asegurar un buen tránsito intestinal. De manera que al realizar la comparación de ambos alimentos, el mío a igual porcentaje de proteínas parecerá mejor alimento ya que he tenido que añadir poca fibra, pero el de mi competencia a pesar de basarse en una fuente de proteínas mejor, parecerá peor ya que ha tenido que añadir mucha más fibra para equilibrar su dieta.

 

7 -Instrucciones de uso o Guías de alimentación:


No existen dos perros o gatos iguales, con lo que sus requerimientos nutricionales y energéticos serán distintos. En el etiquetado del alimento nos van a proporcionar siempre unas tablas con estimaciones o cantidades diarias recomendadas según el peso ideal del animal o su estilo de vida (perros/gatos activos, senior, gestantes… como ya hemos comentado antes).

No debemos de olvidar nunca que se tratan de cantidades estimadas. Lo ideal será calcular la ración en función de la condición corporal ideal del perro o gato y las necesidades energéticas exactas para mantenerla. Las tablas que nos proporcionan los fabricantes nos pueden servir como base para acercarnos a la ración o cantidad ideal para nuestro peludo, pero siempre existirán variaciones individuales que deberemos contemplar y es ahí donde entramos en acción los veterinarios, para aconsejaros la mejor manera de cubrirlas.


8 -Contenido en Energía Metabolizable:


Su declaración no es obligatoria. Aunque se puede estimar a partir de los componentes analíticos, lo ideal en caso de que no aparezca en el etiquetado es ponerse en contacto con el fabricante para que nos proporcione esa información.

Nos estaríamos refiriendo a las Kcal/100 gramos de materia fresca. Este dato nos va a ayudar a calcular la ración que deberemos administrar al animal según sus necesidades energéticas de mantenimiento (Kcal/día que consumirá el animal)

 

9 -Alimentos Terapéuticos:


Hoy en día nos encontramos ante el mayor abanico de posibilidades en lo que a alimentos terapéuticos veterinarios se refiere. Esta variedad es muy beneficiosa ya que nos va a permitir afinar la dieta y adaptarla a la perfección a cada paciente según sus patologías y preferencias. Aunque también esta gran diversidad nos puede llevar a confusión, por lo que antes de comenzar con una dieta terapéutica siempre será obligatoria la valoración del animal por parte de personal veterinario cualificado.


Este tipo de alimentos son muy beneficiosos y suelen ser fundamentales para el tratamiento de ciertas patologías junto con el tratamiento médico convencional. Pero si se administran sin estar seguros de que el paciente presenta una patología de base compatible con el tratamiento pueden producir déficits nutricionales graves.

Por ejemplo, si empezamos a dar un alimento bajo en contenido protéico y fósforo (Dietas renales) porque pensamos que nuestro gato tiene una enfermedad renal, pero realmente no la tiene, estaríamos dando una cantidad de proteínas muy baja pudiendo perjudicar al gato en lugar de ayudarle.

En este tipo de alimentos siempre debemos asegurarnos de que en la etiqueta viene referenciada claramente la funcionalidad de la dieta, es decir, si es específica para trastornos digestivos, renales, hepáticos... Y siempre elegiremos uno adecuado a la patología del animal o a la prescripción establecida por el veterinario.

En la etiqueta siempre deberemos encontrar:

  • La denominación de alimento "dietético"
  • El objetivo nutricional
  • Las características esenciales del alimento
  • El tiempo recomendado de uso (según patología y gravedad del cuadro)
  • Y por último la recomendación de consultar a un veterinario antes de su uso


En la actualidad multitud de fabricantes que no elaboran dietas terapéuticas hacen alusiones sobre los beneficios o méritos de su producto. Estas alusiones suelen llevar a confusión al consumidor. Estos alimentos "NO terapéuticos" nunca podrán reflejar en el etiquetado la cualidad de curativo, preventivo o eficaz en el tratamiento de una enfermedad.

Por ejemplo, pueden reflejar que su alimento está basado en una proteína novel o que tienen un alto contenido en ácidos grasos omega 3 y 6, que efectivamente, ambas ayudan a mejorar la salud de la piel y del tracto gastrointestinal, pero nunca podrán reflejar en el etiquetado que se trata de una dieta hipoalergénica.

Esperamos que el artículo os haya ayudado a aclarar algunas dudas y a poner negro sobre blanco algunos mitos existentes sobre las dietas comerciales para perros y gatos. Es un tema muy controvertido y sobre el que podríamos discutir horas y horas, pero de alguna manera hemos intentado resumir y aclarar los puntos más conflictivos y de uso más común.
Como siempre, si os queda alguna duda u os interesa el tema de la nutrición animal no dudéis en poneros en contacto con nosotros. Os esperamos en Quevedog.

 

BIBLIOGRAFIA:

• Aafco.org
• Efsa.europa.eu
• Fda.gov
• Fediaf.org
• Pfma.org.uk
• Expertpetnutrition.com
• Manual práctico de nutrición clínica en el perro y el gato (C. Villaverde Haro y M. Hervera Abad) Multimédica Ediciones Veterinarias 2015

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